Qué es este material y qué no
Esto es material de estudio de elaboración propia. No es el programa oficial, no lo sustituye y no equivale a preparar la oposición con las fuentes originales. Conviene leer qué es exactamente antes de fiarse de ello.
Qué es el temario que se lee aquí
Los temas están escritos por quien mantiene esta herramienta, siguiendo punto por punto el programa oficial de la convocatoria. Cada uno es un resumen orientado al examen: recoge los conceptos que han caído y los que razonablemente pueden caer, con la terminología de la fuente original siempre que se ha podido conservar.
Un resumen no es un temario. Cada tema condensa varias fuentes —a veces un reglamento de cientos de páginas— en unos pocos miles de palabras. La reducción es de un orden de magnitud largo, y lo que se ha quedado fuera no está señalado, porque nadie puede señalar lo que no vio.
De dónde sale cada cosa
Cuando la fuente es pública y accesible —los boletines oficiales, la normativa europea, las publicaciones del organismo que convoca— el tema la cita y enlaza al documento. Ahí la regla es conservar el vocabulario del texto legal: si la ley dice «sometimiento pleno a la ley y al Derecho», el tema no lo parafrasea. Las citas literales van entrecomilladas.
Cuando la fuente es cerrada o de pago —el PMBOK, ITIL, COBIT, las normas ISO, los manuales de producto— no se reproduce nada. Lo que hay es un resumen de conceptos escrito desde cero. En esos temas el riesgo de que falte algo importante es mayor, porque no hay un texto oficial contra el que contrastar, y están marcados con el aviso correspondiente.
Las preguntas y sus justificaciones
Las preguntas tienen dos orígenes, y cada una dice cuál es el suyo. Unas son oficiales: caídas en exámenes anteriores publicados por el organismo que convoca, con su solucionario. Eso es dato, no opinión. Otras son nuestras: escritas al hilo del temario cuando no hay exámenes publicados —o cuando los publicados no cubren un apartado—, con la forma y la dificultad que se le suponen al examen real. Sirven para practicar, pero no son una predicción: nadie sabe qué va a caer, y una pregunta nuestra no ha pasado por ningún tribunal.
Las justificaciones —el «por qué» que aparece al corregir— son nuestras. Explican el razonamiento, no son doctrina, y pueden estar equivocadas. Cuando el solucionario oficial contiene lo que parece un error, la pregunta lo advierte y lo explica; también esa lectura es nuestra, y ante el tribunal manda su solucionario.
Los datos de la convocatoria
Fechas, plazas, temario, puntuaciones y penalizaciones se han copiado de las bases y de las publicaciones oficiales, y cada convocatoria enlaza los documentos de los que salen. Cambian: se publican enmiendas, se corrigen erratas y se mueven calendarios. Antes de tomar cualquier decisión con estos números, conviene abrir el enlace oficial y comprobarlos.
El riesgo, dicho claro
Estudiar solo con esto es insuficiente para aprobar. Faltarán conceptos, habrá matices perdidos en el resumen y habrá cosas desactualizadas. Para lo que sirve es para repasar conceptos ya vistos, para ordenar el temario completo en un sitio y para practicar con lo que de verdad ha caído. La preparación seria pasa por las fuentes originales.
En caso de discrepancia entre lo que dice un tema y lo que dice la fuente, manda siempre la fuente.
Tus datos
Hoy todo lo tuyo vive en un fichero SQLite de tu ordenador. No sale de aquí ni se envía a ningún sitio. Puedes descargarlos o borrarlos desde Ajustes. Si algún día dejan de guardarse así, este aviso lo dirá antes.
Si ves algo mal
Este material está en revisión permanente, y avisar de un error es la manera de arreglarlo. En cada párrafo de un tema, a la derecha, salen tres puntos: desde ahí se avisa de un dato incorrecto, de materia que falta o de algo que no va en ese tema. Los avisos se revisan uno a uno. Se agradecen mucho: quien señala un fallo está corrigiendo el temario de todos los que vienen detrás.